Me como el Mantecol por culpa tuya
Me como el Mantecol por culpa tuya.
No vaya a ser que en plena madrugada
tu gula atroz, violenta, desatada
en mi bastión de dulces se inmiscuya.
Va a ser mejor que todo me lo engulla,
sin dejar migas, polvo, sombra, nada,
y en maniobra eficaz, disimulada,
el envoltorio rápido destruya.
Si luego llego a oír que te trastornes
hurgando en la alacena y un gemido
dolida sueltes cuando al fin la entornes,
me turbe acaso en sueños tu quejido,
temiendo que por rabia no retornes
al lecho donde aguardo entredormido.
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