Impresiones sobre la Biblia
I
Me decidí a leer la Biblia completa. Ya terminé el Pentateuco y, entre otras cosas, esta me ha llamado la atención: ser el elegido por Dios es un verdadero fastidio.
Me decidí a leer la Biblia completa. Ya terminé el Pentateuco y, entre otras cosas, esta me ha llamado la atención: ser el elegido por Dios es un verdadero fastidio.
En el Génesis es la especie humana, aquella que el Creador pone por encima de las otras, la que recibe de él prohibiciones y reprimendas. Del Éxodo en adelante, Yaveh se la pasa ordenándole cosas a su pueblo predilecto, los israelitas, enfureciéndose con ellos y castigándolos. Los líderes políticos y religiosos decididos por intervención celestial son puestos a prueba de formas crudelísimas: la orden dada a Abraham de sacrificar a su hijo, revertida solo a último momento; la muerte de dos de los hijos de Aarón; el castigo inexplicable a este y a Moisés, impedidos ambos de entrar a la tierra prometida. Desde Abel hasta José, el favorito de Dios es víctima del resentimiento y la violencia de sus hermanos.
Es cierto que, ante algunos enfrentamientos, la intervención divina es a favor de los elegidos; así sucede cuando las plagas azotan Egipto. Sin embargo, el resto del tiempo, da la impresión de que aquellos que Dios no elige: las otras especies animales, los otros pueblos, y los hombres ajenos al liderazgo y el sacerdocio, llevan una existencia más apacible, justamente porque Dios no espera nada de ellos.
Todo esto me hizo pensar en situaciones más cotidianas: ser el preferido (del jefe, de los padres, de la maestra) enemista con los pares, exige demasiados esfuerzos e implica aceptar una extorsión; mejor que nadie te prefiera.
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